La cadena de frío contemporánea ha alcanzado nuevas cotas gracias al seguimiento de la temperatura, pero muchas empresas siguen enfrentándose a un reto notable: el transporte aéreo de mercancías refrigeradas.
El transporte aéreo no sólo es costoso, sino que también contribuye significativamente a las emisiones de carbono, lo que hace que la mayoría de los productos se envíen por mar, carretera o ferrocarril. Sin embargo, algunas frutas y verduras muy perecederas (como las bayas y los espárragos) deben transportarse rápidamente para que lleguen lo más frescas posible. Esta necesidad hace que el transporte aéreo sea la solución más práctica, sobre todo para las cadenas de suministro globales.
El transporte aéreo de productos sensibles a la temperatura presenta dificultades específicas para la cadena de frío que pueden ocasionar pérdidas costosas. Afortunadamente, los distribuidores y los profesionales de la cadena de suministro pueden aplicar estrategias eficaces para reducir los cambios de temperatura y proteger la calidad de los productos.
Retos del transporte aéreo de cadena de frío
Muchos aeropuertos y aviones están equipados con un control insuficiente de la temperatura, lo que expone la carga sensible a importantes fluctuaciones de temperatura que comprometen la calidad. Dados los elevados costes asociados al transporte aéreo de mercancías, estas pérdidas pueden tener un impacto sustancial en los resultados financieros de una empresa.
Sobre el terreno
La transición del camión al avión representa el eslabón más vulnerable de la cadena de frío del transporte aéreo. Los controles de seguridad en los aeropuertos, los controles de aduanas y la carga en pista se producen con frecuencia en entornos que carecen de refrigeración.
El mayor riesgo existe durante la fase de carga, especialmente en condiciones meteorológicas extremas. Los retrasos inesperados debidos a las inclemencias del tiempo, problemas de control del tráfico aéreo o problemas mecánicos pueden prolongar significativamente los tiempos de exposición. El calor excesivo puede provocar el marchitamiento de los productos, mientras que el frío extremo puede causar la formación de cristales de hielo perjudiciales. Aunque las cubiertas térmicas aislantes ofrecen cierto nivel de protección, no siempre son suficientes.
En el aire
Las bodegas de carga de los aviones suelen tener una capacidad de control de la temperatura limitada en comparación con los camiones refrigerados o las instalaciones de almacenamiento. Las fluctuaciones de la presión atmosférica y la altitud a lo largo del vuelo pueden influir en la temperatura interna de la bodega de carga, especialmente durante el ascenso y el descenso. La exposición a múltiples cambios significativos de temperatura en un breve espacio de tiempo puede afectar negativamente a la calidad del producto.
El mayor reto del transporte aéreo refrigerado
La responsabilidad de mantener temperaturas óptimas suele recaer en empresas individuales y no en las aerolíneas.
Los envíos internacionales suelen pasar por diversos procedimientos aduaneros y diferentes capacidades de transporte, lo que introduce una complejidad adicional a la hora de preservar la cadena de frío. Esta complejidad se ve exacerbada por las variaciones significativas entre las temperaturas en tierra y a bordo.
Además, es crucial mantener altos niveles de humedad durante el transporte. El aire a gran altitud es intrínsecamente seco, y los aviones de carga suelen carecer de capacidad de regulación de la humedad. Las variaciones de temperatura y humedad pueden afectar negativamente a la vida útil y las fechas de caducidad.
Por ejemplo, las bayas y otras frutas pueden empezar a marchitarse cuando los niveles de humedad caen por debajo del 95% durante periodos prolongados. Además, los productos con alto contenido en agua, como los arándanos, pueden sufrir daños por el hielo al descongelarse, lo que da lugar a una textura blanda no deseada.
Soluciones de transporte aéreo de cadena de frío
Las soluciones de control de la temperatura de YESSS han permitido a nuestra organización implantar mejoras estratégicas de los procesos basadas en datos y destinadas a evitar desviaciones significativas de la temperatura en el futuro. Estas soluciones abarcan
Control de la temperatura: Los dispositivos para la monitorización de la temperatura interna y externa miden con precisión las temperaturas ambiente e interna, lo que permite evaluar la eficacia de los equipos de control de la temperatura. Compruebe cómo YESSS TYPE AC S1 y S2 evitan errores de funcionamiento.
Equipos de Control de Temperatura: Aunque YESSS no proporciona directamente estas soluciones, herramientas como las mantas térmicas y los geles de hielo utilizados en la pista son fundamentales para mantener las temperaturas adecuadas durante las etapas críticas del transporte.
Comunicación entre oficinas: Los equipos de servicios profesionales de YESSS están disponibles para ayudar en la formación y educación del personal del aeropuerto, fomentando así una mejor comunicación y colaboración en la manipulación de cargas sensibles a la temperatura, tanto para las ciencias de la vida como para la seguridad alimentaria.